Carlos Gill: “La reactivación del transporte ferroviario para la internación de carburantes demuestra que el ferrocarril no es una infraestructura del pasado, sino una herramienta plenamente vigente para resolver los desafíos logísticos del presente y del futuro de Bolivia”.
La decisión de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) de reactivar recientemente el transporte ferroviario para la internación de carburantes confirma la importancia estratégica de la logística ferroviaria para la economía nacional.
“La reactivación del transporte ferroviario para la internación de carburantes demuestra que el ferrocarril no es una infraestructura del pasado, sino una herramienta plenamente vigente para resolver los desafíos logísticos del presente y del futuro de Bolivia”, afirmó Carlos Gill.
El ingreso de carburantes hacia Santa Cruz, mediante una operación combinada que utilizó la hidrovía hasta Puerto Aguirre y posteriormente la red ferroviaria, marca el restablecimiento de una ruta logística suspendida durante algunos años.
El ferrocarril ofrece ventajas estructurales para el movimiento de grandes volúmenes de carga, permite optimizar costos, reducir la presión sobre las carreteras y diversificar las rutas de importación.
“El verdadero desafío es construir una logística integral en la que todas las modalidades de transporte se complementen para que Bolivia pueda transportar más, a menor costo y con mayor eficiencia”, señaló Gill.
Su importancia va mucho más allá del transporte de combustibles. La infraestructura ferroviaria permite movilizar productos agrícolas, minerales, materiales de construcción, fertilizantes, acero y otros bienes esenciales para la economía y el comercio exterior.
Cuando el ferrocarril se articula con las carreteras, las hidrovías y los puertos, se convierte en parte de una red de logística integral capaz de generar mayores eficiencias para productores, empresas y consumidores.
“Bolivia tiene una oportunidad histórica para convertir su ubicación geográfica en una ventaja competitiva. Para ello necesitamos conectar nuestras regiones, integrar nuestras redes y pensar en una infraestructura logística nacional con visión de largo plazo”, afirmó Carlos Gill.
Para un país mediterráneo, contar con corredores logísticos eficientes es fundamental para mejorar la competitividad y facilitar el acceso a los mercados regionales e internacionales.
En este contexto, la reactivación del transporte ferroviario para la internación de carburantes demuestra el valor de contar con una infraestructura diversificada y flexible, capaz de responder a las necesidades estratégicas del país.