“Cuando hablamos de ferrocarriles hablamos de infraestructura estratégica. Cada inversión en una vía, una locomotora, un vagón o tecnología representa una mayor capacidad del país para producir, exportar y conectarse con los mercados”, señala Gill.
Los reconocimientos obtenidos recientemente por Empresa Ferroviaria Andina S.A. (FCA) y Ferroviaria Oriental S.A. (FO) en los Premios Maya 2026, la mayor distinción pública en Bolivia, constituyen un reconocimiento al desempeño de dos compañías que, desde sus respectivas redes, contribuyen al funcionamiento del sistema logístico nacional.
Ferroviaria Andina fue distinguida como “Mejor Empresa de Logística Minera”, mientras que Ferroviaria Oriental recibió el reconocimiento como “Mejor Operador Logístico Integral”. Ambas distinciones reflejan la evolución de empresas que han desarrollado capacidades para atender las necesidades de sectores productivos y del comercio exterior boliviano.
Para Carlos Gill, presidente del directorio de ambas empresas, estos premios trascienden a las compañías y ponen en valor el papel que cumple el ferrocarril dentro de la economía. “Una empresa ferroviaria no puede pensar únicamente en su operación cotidiana; tiene que entender el papel que desempeña dentro de la economía del país”.
El aporte del ferrocarril adquiere especial relevancia en el transporte de grandes volúmenes de carga, particularmente minerales, productos agroindustriales, combustibles, cemento, acero, urea y otras mercancías vinculadas a la producción y al comercio exterior.
Esta capacidad convierte al sistema ferroviario en un componente fundamental para mejorar la competitividad logística de Bolivia, al ofrecer una alternativa eficiente para el traslado de grandes volúmenes y complementar a otros modos de transporte.
“Cuando hablamos de ferrocarriles hablamos de infraestructura estratégica. Cada inversión en una vía, una locomotora, un vagón o tecnología representa una mayor capacidad del país para producir, exportar y conectarse con los mercados”, señala Gill.
La evolución de ambas ferroviarias refleja, además, una transformación del concepto tradicional de transporte ferroviario. Las empresas han desarrollado servicios de logística integral, articulando transporte, infraestructura y diferentes soluciones para atender las necesidades de sus clientes.
En este sentido, el ferrocarril deja de ser solamente un medio para trasladar carga y se convierte en una plataforma logística que contribuye a la eficiencia y competitividad de las empresas bolivianas.
“Esta visión permite generar mayor valor para los sectores productivos, al integrar distintos componentes de la cadena logística y facilitar el movimiento de mercancías desde los centros de producción hasta los mercados de destino”, agrega Gill.
La interconexión de las dos redes ferroviarias, impulsada desde el gobierno nacional en Bolivia, también permitiría fortalecer la complementariedad entre los diferentes modos de transporte, generando nuevas alternativas para los exportadores y productores nacionales.
Para Gill, esta perspectiva debe ser entendida como una política de largo plazo. “El desafío es pasar de una visión fragmentada de las redes ferroviarias a una visión de sistema. Bolivia tiene la oportunidad de aprovechar la infraestructura y las capacidades existentes para construir una logística más integrada y competitiva”.
En ese contexto, el desempeño de las empresas ferroviarias adquiere una dimensión que trasciende sus resultados empresariales. Sus inversiones, infraestructura, equipos, trabajadores y capacidad operativa forman parte de la plataforma logística que necesita el país para crecer.
“Estos reconocimientos nos comprometen a seguir invirtiendo, modernizando nuestras operaciones y fortaleciendo nuestras capacidades. El objetivo final es que las ferroviarias sean cada vez más útiles para la producción, las exportaciones y el desarrollo de Bolivia”, concluye Carlos Gill.