Carlos Gill: “Cada una de nuestras acciones refleja lo que somos como empresa: una organización comprometida con las personas, con el medioambiente y con el país. El ‘Tren de la Esperanza’ es solo un ejemplo de cómo entendemos nuestra responsabilidad social: como una tarea cotidiana, no como un evento aislado”.
Con un renovado espíritu solidario, Ferroviaria Andina S.A. reactivó el “Tren de la Esperanza”, una iniciativa que refleja su compromiso permanente con la responsabilidad social, el bienestar de las comunidades y la sostenibilidad ambiental. Esta iniciativa es parte de la “Tapatón del Bicentenario”.
La campaña, liderada por la Asociación de Voluntarios Contra el Cáncer Infantil (AVCCI), busca recaudar fondos para niñas, niños y adolescentes con cáncer en Bolivia, mediante la recolección y reciclaje de tapas plásticas en todo el país.
“Cada una de nuestras acciones refleja lo que somos como empresa: una organización comprometida con las personas, con el medioambiente y con el país. El ‘Tren de la Esperanza’ es solo un ejemplo de cómo entendemos nuestra responsabilidad social: como una tarea cotidiana, no como un evento aislado”, afirmó Carlos Gill, presidente del Directorio de Ferroviaria Andina.
En este esfuerzo, Ferroviaria Andina cumple un rol logístico clave. La empresa habilitó espacios de acopio en sus estaciones operativas y coordina el transporte de las tapas desde distintos distritos ferroviarios hasta la localidad de Viacha, donde serán almacenadas antes de ser entregadas a la empresa recicladora Empacar.
Esta cadena solidaria conecta a trabajadores, comunidades, instituciones educativas y organizaciones sociales, generando un impacto doble: apoyo a los niños con cáncer y promoción de una cultura de reciclaje y cuidado ambiental.
El mecanismo es sencillo, pero de gran impacto: las personas, instituciones y comunidades entregan tapas plásticas en centros de acopio distribuidos en distintas localidades del país. Estas tapas son posteriormente vendidas a Empacar, que las transforma en materia prima y destina los recursos obtenidos a cubrir gastos de tratamientos médicos oncológicos. El objetivo de esta gestión es recolectar 20 toneladas de tapas a nivel nacional.
“Nuestra visión de sostenibilidad se basa en la coherencia entre lo que hacemos y lo que creemos. Creemos en un desarrollo empresarial con propósito, en el que el crecimiento económico vaya siempre acompañado de empatía, inclusión y compromiso con la vida”, añadió Gill.
Para Ferroviaria Andina, la sostenibilidad no se limita a sus operaciones, sino que se extiende a la construcción de vínculos con la sociedad y al impulso de iniciativas que generan bienestar colectivo.
Con iniciativas como la “Tapatón del Bicentenario”, la empresa reafirma que la responsabilidad social forma parte esencial de su identidad corporativa, contribuyendo activamente a construir un futuro más solidario, sostenible y humano para Bolivia.