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El modelo cruceño demanda más tierra, pero ahora habla también de ecología

En 2005 la frontera agrícola abarcaba 2,5 millones de hectáreas, en 2018 alcanza a 3,6 millones. Aunque este crecimiento, de acuerdo con la proyección de la Cumbre Agropecuaria “Sembrando Bolivia” de 2015, estaba por debajo –porque entonces se había planeado crecer a un ritmo de un millón de hectáreas por año hasta el 2025 para  garantizar la “soberanía alimentaria”–, después se moderó este aumento. El modelo de desarrollo cruceño demanda más tierra, justamente para aumentar su producción agroindustrial, pero ahora habla también de ecología.

En marzo de 2019, el Gobierno volvió a la carga, autorizó la ampliación de la superficie de producción de soya en 250 mil hectáreas y con ello aumentó  de 1,3 millones de hectáreas a más de 1,5 millones en Santa Cruz. El incremento incluyó la autorización del uso de biotecnología o uso de semilla transgénica para incentivar la producción del biodiésel.

El Ejecutivo dijo que necesita 100 millones de litros de aceite vegetal año, pues sólo de esa manera se disminuirían los costos de importación y subvención al diésel. El mismo mes, el Gobierno liberó hasta el 60% de la producción de soya para la exportación.  En julio el Gobierno dictó el DS 3973, que autorizó en los departamentos de Santa Cruz y Beni el desmonte y la quema “controlada” de bosques para  actividades agropecuarias, lo que derivó en incendio forestal en la Chiquitania.

Desarrollo de la agroindustria

 

El presidente de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), Fernando Hurtado, sostuvo que el modelo de desarrollo cruceño “es sumamente valioso para la economía” nacional porque favorece a todo emprendimiento privado. Dijo que la región cruceña “tiene un potencial enorme en la agroindustria”, en el comercio, en los puertos a través de los ríos y la facilidad que ofrece la infraestructura y logística instaladas.

Explicó que el Plan Uso del Suelo (PLUS), instrumento de desarrollo económico y social cruceño, fue promulgado por la Gobernación de Santa Cruz. “Estamos empujando por medio de la Gobernación que este PLUS se siga implantando en la región; tenemos que proteger nuestro bosque, tenemos una gran superficie de área protegida, que hoy está sufriendo los incendios, y tiene que seguir siendo área protegida. Las áreas designadas como potencial (agrícola) dentro de este PLUS se tienen que ir desarrollando”, dijo Hurtado a Inversión de Página Siete, a la conclusión del foro “Logística, trenes, infraestructura y desarrollo”, organizado por la Revista América Economía y la Cainco en Santa Cruz.

Dijo que, en esa línea,  avanzaron los distintos sectores agrícolas, ganadero, cultivos como soya, girasol  sino también cultivos de cítricos. “Son cosas que tenemos que seguir incentivando”. Hurtado dijo que se busca  “equilibrio entre ecología y economía” y para que  “la infraestructura pueda llegar a  nuevas tierras con vocación productiva”. Explicó que el desarrollo tiene como base  la productividad. “Necesitamos trabajar mucho en productividad y no hay duda y es algo que el sector agrícola está estudiando desde hace mucho con los (distintos) niveles del Gobierno en términos de productividad”.

Ampliación de  frontera agrícola

El presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Pedro Colanzi, manifestó que el modelo de desarrollo cruceño pretende ser “económicamente viable, socialmente responsable con la sociedad y ambientalmente responsable y respetuoso con el medioambiente” del país.

Explicó que con el uso de la biotecnología se puede tener mayor rendimiento en las actuales hectáreas agrícolas, pero dijo que la frontera agrícola es menor frente al territorio existente sin explotación. “Con la biotecnología se puede tener (mayor beneficio) en las mismas hectáreas, puede ser suficiente, pero también Bolivia tiene 16 millones de hectáreas (para la agricultura); para la agricultura solo 3,6 millones hectáreas se ocupan y  se lo hace de manera sostenible; se  respeta  el uso de suelos y hay que crecer donde se debe crecer y respetar bosques sin explotación forestal; crecer donde el PLUS permite crecer con agricultura”, dijo a Inversión de  Página Siete.

Colanzi afirmó que “la verdad no ofende a nadie” y cuando se amplía la frontera agrícola “lo que hay que hacer es no asentar comunidades donde no se debe; no permitir chaquear ni desmontar en tierras forestales; no se puede tumbar (árboles), no se puede sembrar ni chaquear. Si somos responsables con el medioambiente, no tendría por qué haber controversia entre el crecimiento agrícola y el medioambiente” en el país.

 

El ferrocarril transporta la producción

Las empresas ferroviarias Oriental y Andina no sólo transportan carga, a puertos sobre el Canal Tamengo y de Chile, sino también incursionaron en el servicio de soluciones logísticas para sus clientes, con el traslado de productos desde los lugares donde son producidos hasta las zonas de distribución o puertos de salida e ingreso.

El empresario paraguayo-venezolano Carlos Gill Ramírez, que también participó del Foro “Logística, trenes, infraestructura y desarrollo” y es propietario de las ferroviarias Oriental y Andina, sostuvo que la ferroviaria Oriental transportó en el último año 2,2 millones de toneladas, entre soya, úrea, cemento y  cloruro de potasio, entre otros; en tanto que la Andina transportó 1,1 millones de  toneladas, entre cloruro de potasio –desde Uyuni–y cemento, junto con otros productos,  hasta los puertos chilenos.

Gill destacó que la ferroviaria Oriental en los últimos años se fortaleció, pues tiene 600 vagones y 10 locomotoras, en tanto que la Andina adquirió tres nuevas locomotoras (de España), que llegarán a territorio nacional en los próximos días y su flota de vagones se encuentra en proceso de mejoramiento.

Recordó que el conjunto de los vagones, para el transporte de carga, fueron construidos por la empresa metalúrgica cruceña Bromber, en una alianza con la empresa Carlos Caballero de Santa Cruz.

 

 Se necesita “inversión de calidad” y cuidado del medioambiente

El boliviano Enrique García, expresidente de la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina), dijo que se debe trabajar en la construcción de un modelo de “inversión de calidad”, lo que significa que no se debe esperar  la bonanza de precios altos de las materias primas, y tampoco perder de vista el cuidado del medioambiente.

Como uno de los panelistas del foro “Logística, trenes, infraestructura y desarrollo”, sostuvo que “hemos sido complacientes” con el “modelo tradicional” de la economía extractivista, que “depende mucho de la bonanza de los precios de las materias primas” porque “cuando hay bonanza, estamos felices y cuando los precios caen, en los hechos, no nos va bien”.

Por ello sugirió “hacer una transformación productiva”, sobre la base del mundo del siglo XXI, “de la cuarta revolución industrial, donde tecnología e innovación son criterios importantes”. Dijo que en este proceso se integra la infraestructura. “Es un instrumento para impulsar el crecimiento económico para mejorar las condiciones sociales de sectores que, si tienen buena infraestructura y buena logística, van a tener mejores condiciones de vida en la sociedad”.

Explicó que la infraestructura es una fuente de desarrollo de negocios y “puede ser importante a través del transporte y la comunicación de la revolución digital”, pues “si es bien manejado es un factor decisivo para hacer que el crecimiento económico no sólo sea eficiente en términos económicos sino  incluyente y principalmente que sea sostenible desde el punto de vista ambiental”. El economista dijo que “si queremos hacer un cambio cualitativo a la región en infraestructura, se debería invertir de un 6 a 7% del PIB, pero la región está invirtiendo entre 2,5 y 3%; y, en Bolivia hubo una etapa de inversión más alta, pero es insuficiente, no basta el nivel de inversión sino la calidad de esa inversión”.

 

Propuso  identificar alianzas público-privadas “que sean adecuadas para crear condiciones para que el sector privado nacional y extranjero participen en obras de infraestructura”. García, quien  es economista y fue ministro de Planeamiento y Coordinación entre 1989 y 1991, explicó que “calidad de inversión” significa que la economía experimente un crecimiento entre el 4 y 6%, lo que permitirá realizar inversión entre el 25 y 26%. Pero también, dijo, “hay que mejorar los mecanismos de financiamiento interno a través de los sistemas financieros, las compañías de seguro y los fondos de pensiones”, pero hay que trabajar en “la atracción de la inversión extranjera de calidad” con el BID, BM y CAF. Dijo que el país ejemplo de “inversión extranjera de calidad” es China que en la región invirtió hace 25 años, cuando creó las condiciones para “expandirse por todo en el mundo”.

El experto dijo que el Estado local y nacional no tiene suficiente capacidad financiera para cumplir con los requisitos de inversión. “Bolivia ha tenido una etapa de varios años con superávit fiscal, con superávit de cuenta corriente, de balanza de pago. ¿Qué le ha permitido? Tener un nivel de inversión muy alta, pero fue temporal”.

 

 Logística encarece la oferta exportable 

En la actualidad muchos productos nacionales no son competitivos en el mercado internacional, no por costos de producción altos o por falta de tecnología y calidad sino por una logística cara e inapropiada para desarrollar el potencial de la oferta exportable boliviana, sostuvo Jorge Arias, de Puerto Jennefer, de categoría internacional, en la Hidrovía Paraguay-Paraná, que abarata costos y reduce el tiempo en el flujo comercial boliviano, en comparación al muelle de Arica, Chile.